Las calles del centro de La Paz se llenaron el pasado sábado de colores, música y consignas durante la Marcha de las Diversidades Sexuales y de Género. Cientos de personas de la comunidad LGTBI salieron a las calles para visibilizar su presencia y reclamar por derechos que, según sus representantes, todavía no están plenamente garantizados. La movilización fue reportada por la agencia EFE.

“Lo que pedimos no es inclusión, sino una revolución, no es un tabú, es una realidad”, afirmó Ivana Castedo, representante de la comunidad trans. Su reclamo apunta especialmente a la situación de las personas trans, quienes enfrentan mayores niveles de discriminación y distintas barreras para acceder a derechos y servicios.

Entre los participantes estuvieron Fabiana Bánzer y Scarlett Rocha, el primer matrimonio de mujeres lesbianas en lograr el reconocimiento legal de su unión en Bolivia. Después de casi cuatro años de obstáculos, ambas participaron en la marcha para compartir su experiencia.

“Ha sido difícil, Bolivia sigue siendo un país complejo, pero hemos encontrado aliados muy importantes”, señaló Rocha.

La movilización también tuvo un componente cultural. Un grupo de personas trans bailó morenada durante el recorrido, mientras los participantes reclamaron justicia por las mujeres trans asesinadas en los últimos años. La marcha, que debía realizarse el 28 de junio por el Día Internacional del Orgullo LGTBI, fue trasladada debido a la crisis política y social que atravesó el país en esa fecha.

El reclamo ocurre en un país donde la discriminación continúa siendo una realidad. La Defensoría del Pueblo informó que el 53% de las personas LGBTI que participaron en su encuesta señaló haber sufrido algún tipo de discriminación, con las personas trans no binarias entre las más afectadas. Los hechos fueron reportados en espacios públicos, familiares, establecimientos privados y centros educativos.

Para Raquel Torrez, otra participante citada por EFE, la marcha también busca que la sociedad reconozca a las personas LGTBI como parte de ella.

“La inclusión es casi nula”, afirmó al referirse a las dificultades que todavía existen en ámbitos como la educación, la salud y otros espacios. Así, detrás de las banderas y los colores de la movilización quedó un mensaje sencillo: poder vivir, estudiar, trabajar y formar una familia sin que la orientación sexual o la identidad de género sean motivo de discriminación.

RC/REV

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