La cifra vuelve a encender las alarmas en Potosí: 110 trabajadores mineros perdieron la vida en accidentes dentro de las minas en lo que va del año, según el último reporte de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC). De ellos, 98 eran varones y 12 mujeres.

Detrás de ese número hay historias y familias que quedaron marcadas. Entre las últimas víctimas se encuentra un joven de apenas 20 años, quien murió después de caer unos 20 metros mientras realizaba su trabajo en el interior de una mina. Sus compañeros lograron rescatarlo, pero las lesiones que sufrió en la cabeza fueron mortales.

Los accidentes continúan ocurriendo en diferentes cooperativas mineras. En otro caso reciente, un trabajador murió después de caer por las escaleras mientras salía de una bocamina. El examen forense determinó que falleció por asfixia mecánica.

La estadística muestra la dimensión del problema. El 19 de agosto, la FELCC reportaba 100 trabajadores fallecidos; desde entonces se sumaron otros 10 casos. Solo entre el 21 y el 26 de julio habían muerto seis trabajadores, elevando entonces la cifra de 86 a 92.

Los reportes policiales dan cuenta de caídas, golpes y otros accidentes ocurridos mientras los trabajadores cumplían sus labores. Entre las víctimas también hubo adolescentes, según antecedentes difundidos por las autoridades.

Más allá de las cifras, cada muerte representa una familia que pierde una fuente de ingresos y, sobre todo, a un ser querido. Los 110 fallecimientos vuelven a poner en el centro del debate las condiciones de seguridad en las minas potosinas y la necesidad de prevenir que el trabajo termine convirtiéndose en una sentencia de muerte.

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