Choco, Petiso, Capricho y Fiona volvieron a recibir a sus visitantes. Los cuatro caballos del Centro de Equinoterapia de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) retomaron sus actividades y nuevamente acompañan a niños, jóvenes y adultos mayores en diferentes procesos terapéuticos.
La equinoterapia utiliza la interacción con los caballos y su movimiento como parte de las sesiones. Además del vínculo que se genera con el animal, se aprovechan su calor corporal y el movimiento que produce al caminar, junto con actividades como juegos, música y ejercicios, de acuerdo con las necesidades de cada persona.
Doris Cruz, coordinadora del Centro de Equinoterapia de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, explica que el contacto con los caballos puede ayudar a generar confianza y motivación. En algunos casos, por ejemplo, niños con dificultades para hablar encuentran en el animal una forma de acercarse y comenzar a relacionarse con su entorno.
El centro atiende a niños con autismo, TDAH, síndrome de Down, retraso del lenguaje, dificultades de aprendizaje e hipotonía muscular. También trabaja con adolescentes y jóvenes que atraviesan situaciones relacionadas con ansiedad, depresión, problemas de conducta o dificultades familiares.
Cada persona recibe una atención de acuerdo con sus necesidades. Cuando es necesario, profesionales de áreas como Psicología, Terapia Ocupacional y Fisioterapia participan en la planificación de los objetivos de cada proceso y mantienen comunicación con las familias.
Los cuatro caballos también tienen diferentes temperamentos y, de acuerdo con sus características, participan en distintos tipos de sesiones.
Choco es tranquilo, paciente y tiene un paso lento. Está acostumbrado a trabajar con música, pelotas y otros estímulos, por lo que acompaña principalmente a niños.
Petiso, en cambio, es más joven y enérgico. Trabaja especialmente con adolescentes que presentan dificultades de conducta, quienes aprenden a manejar y controlar esa energía.
Capricho participa en procesos relacionados con ansiedad, depresión, adicciones y dependencia, mientras que Fiona, de carácter más fuerte, acompaña principalmente a personas que ya han avanzado en su proceso terapéutico y necesitan trabajar también en la regulación de sus propias emociones y comportamiento.
Antes de su cierre temporal, el Centro de Equinoterapia llegó a atender alrededor de 300 usuarios al mes. Para volver a funcionar, atravesó un proceso de evaluación y reorganización que incluyó aspectos financieros, jurídicos y de infraestructura, además de la elaboración de protocolos para la atención de los usuarios y el bienestar de los caballos.
Actualmente, el centro ofrece Equinoterapia Especializada, con sesiones individuales de 45 minutos, y Equinoterapia Grupal, con actividades adaptadas a las características de cada grupo.
También cuenta con una Experiencia Vivencial Terapéutica para personas que no pueden montar a caballo. En estos casos, los participantes pueden acercarse a los animales, alimentarlos, acariciarlos o cepillarlos y realizar actividades como arteterapia y danzaterapia.
El espacio también permite que estudiantes universitarios de diferentes carreras participen mediante voluntariados, pasantías y modalidades de titulación, con capacitación permanente y acompañamiento del equipo del centro.
Las sesiones tienen costos desde Bs 25 y el Centro de Equinoterapia se encuentra en el Campus Universitario de Cota Cota, entre las calles 28 y 29.
Para consultas y mayor información, las familias pueden comunicarse mediante WhatsApp al 70156378.
Con su reapertura, Choco, Petiso, Capricho y Fiona vuelven a ser parte de un espacio donde el contacto con los animales se convierte en una experiencia de acompañamiento, aprendizaje y apoyo para personas de diferentes edades.
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