La falta de diésel amenaza la cosecha de invierno y podría generar pérdidas para productores y afectar el abastecimiento de alimentos, advirtió Jaime Hernández, gerente general de la Asociación Nacional de Productores de Oleaginosas (Anapo), quien calificó de «desolador» el panorama del sector.
Actualmente, unas 950.000 hectáreas están en proceso de cosecha, con una producción estimada de 2,5 millones de toneladas de granos entre sorgo, maíz, trigo y girasol. Según Anapo, esta actividad representa un movimiento económico superior a $us 1.000 millones y abastece de insumos a las cadenas avícola, porcina, lechera y cárnica.
Hernández señaló que durante dos semanas los productores no recibieron diésel y que, a inicios de agosto, el abastecimiento llegó apenas al 40% o 50% de lo comprometido. El sector necesita contar con el combustible completo para aprovechar la ventana óptima de cosecha.
El retraso aumenta además el riesgo de pérdidas por factores climáticos. Los fuertes vientos pueden provocar que cultivos como trigo, girasol y sorgo pierdan sus granos antes de ser recolectados.
«Hay productores que pueden llegar a quebrar por esta situación y eso significa poner en riesgo la seguridad alimentaria del país», afirmó Hernández, quien remarcó que el problema no afecta únicamente a los agricultores, sino a toda la cadena de producción de alimentos.
El dirigente también cuestionó la falta de condiciones para un sector que puede aportar a la generación de divisas mediante las exportaciones. «¿Cómo podemos pretender una reactivación económica si al sector que realmente puede ayudar con producción, con excedentes, con generación de divisas, no se le da condiciones mínimas?», planteó.
Anapo sostiene que los compromisos asumidos por YPFB y autoridades del área de hidrocarburos para garantizar el abastecimiento fueron cumplidos solo parcialmente y reclama la provisión del 100% del combustible necesario para completar la campaña.
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