Bolivia enfrenta un incremento de la deforestación en la Amazonía, en un momento en que Brasil ha logrado reducir la pérdida de bosques mediante mayores controles ambientales.
Un reciente reporte de Bloomberg señala que productores brasileños están ingresando a Bolivia en busca de nuevas tierras para actividades agrícolas y ganaderas, atraídos principalmente por el menor costo de los terrenos y las condiciones para habilitarlos.
La expansión se concentra especialmente en la Chiquitania, donde el avance de la agricultura, la ganadería y los incendios forestales está afectando importantes áreas de vegetación.
La apertura de caminos también facilita el ingreso de maquinaria y productores hacia zonas que anteriormente tenían poca intervención. Entre las principales actividades vinculadas a esta expansión se encuentran la producción de soya y carne.
De acuerdo con el reporte, Bolivia registró en 2025 una de las mayores pérdidas de bosques tropicales del mundo. En contraste, Brasil ha reducido de manera significativa la deforestación tras reforzar la vigilancia y las medidas contra la tala.
El avance de las actividades productivas plantea un desafío para Bolivia: impulsar la producción y las exportaciones sin profundizar la pérdida de sus bosques y ecosistemas naturales.
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