El precio de la carne de cerdo podría superar los Bs 40 por kilo si persiste la falta de diésel en el país, advirtió Henry Chávez, gerente de la Asociación Departamental de Porcicultores (Adepor). El sector asegura que la escasez de combustible está elevando los costos de transporte de alimentos, insumos y animales y comienza a trasladar ese impacto al consumidor.

Chávez explicó que los productores enfrentan dificultades para movilizar sus productos debido a que los vehículos encargados del transporte permanecen durante días, e incluso semanas, en los surtidores a la espera de combustible. Esta situación ha provocado un incremento significativo en los costos de los fletes y presiona al alza toda la cadena productiva.

«Esto hace que los costos de producción se eleven porque los transportistas cobran prácticamente el doble de lo que es un flete normal», afirmó el representante de Adepor, quien calificó la situación del diésel como un problema que está «aniquilando al sector productivo» y particularmente a los porcicultores.

Según Chávez, los transportistas que trasladan insumos y animales hacia diferentes departamentos pueden permanecer una o dos semanas esperando diésel, mientras los productores deben asumir tarifas de transporte que llegan a duplicar los costos habituales.

El dirigente cuestionó además las reiteradas promesas de solución por parte de las autoridades y afirmó que el problema se mantiene desde hace varios meses. «Ese cuento de que vamos a abastecer, vamos a abastecer, lo venimos escuchando ya desde hace cuatro o cinco meses atrás», sostuvo.

La situación también genera preocupación por el efecto que puede tener sobre el precio final de la carne. De acuerdo con Adepor, mientras no se normalice el suministro de combustible, los mayores costos de transporte y producción continuarán acumulándose y podrían llevar el precio del kilo de cerdo por encima de los Bs 40.

El sector porcino se suma así a otros productores que han advertido sobre el impacto de la falta de diésel en la actividad económica. El problema no solo afecta la movilización de mercancías, sino que incrementa los costos de producción y termina trasladándose progresivamente a los precios que pagan los consumidores.

Para los porcicultores, la solución pasa por garantizar un abastecimiento regular de combustible que permita recuperar los costos normales de transporte y evitar que la crisis energética termine profundizando el encarecimiento de los alimentos.

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