Los tradicionales agachaditos no solo alimentan a miles de personas cada día, también reflejan la identidad, la cultura y la historia de los paceños. Esa es la principal conclusión de una investigación realizada por la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), que analiza cómo esta práctica cotidiana se ha convertido en un símbolo propio de la ciudad.

El estudio «La ruta del agachado: trabajo, género y alimentación en la calle», desarrollado por el investigador Mircko Vera, del Instituto de Investigaciones Sociológicas (IDIS) de la Carrera de Sociología, revela que los agachaditos representan una expresión cultural única de La Paz. La investigación, presentada en el marco del mes aniversario de la ciudad, fue elaborada tras un recorrido por distintos puntos paceños para comprender el valor social de esta tradición.

El trabajo destaca que, a diferencia de otras formas de comida callejera en Latinoamérica, los agachaditos ofrecen platos elaborados preparados diariamente y servidos en espacios sin infraestructura fija, donde los comensales comen sosteniendo el plato sobre las piernas, una escena que forma parte de la vida cotidiana y de la memoria colectiva paceña.

La investigación también pone en valor el papel de las mujeres que lideran estos puestos de comida. Según el estudio, ellas son las principales impulsoras de esta actividad, convirtiendo el agachadito en una fuente de sustento y en un espacio donde convergen historias familiares, laborales y sociales que rompen estereotipos sobre el trabajo informal.

Para el investigador Mircko Vera, la gastronomía también construye identidad. En ese sentido, sostiene que los agachaditos son una tradición que distingue a La Paz y demuestra que las costumbres más cotidianas pueden convertirse en objeto de estudio para comprender mejor la cultura y la sociedad paceña.

Revista Estamos Vivos 

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