El Gobierno reconoció que Bolivia podría cerrar la gestión con una contracción económica tras los efectos provocados por más de siete semanas de bloqueos y conflictos sociales, que afectaron el abastecimiento, la producción y el comercio en gran parte del país.

Durante una entrevista con el programa Piedra, Papel y Tinta de La Razón, el ministro de Economía y Finanzas Públicas, José Gabriel Espinoza, admitió que el escenario económico se deterioró significativamente a raíz de las movilizaciones y que el desafío ahora será minimizar los daños.

“Vamos a tratar de que ese decrecimiento sea el menor posible”, afirmó la autoridad al referirse a las previsiones de organismos internacionales que anticipan una desaceleración de la economía boliviana.

Las proyecciones más recientes del Fondo Monetario Internacional (FMI) estiman una contracción de 3,3% del Producto Interno Bruto para Bolivia este año, mientras que el Banco Mundial prevé una caída de 3,2%, lo que convertiría a 2026 en uno de los años más difíciles para la economía nacional en décadas. Ambos organismos coinciden en que una eventual recuperación podría comenzar en 2027, siempre que se consolide la estabilidad económica y política.

Para enfrentar la situación, el Gobierno trabaja en la obtención de recursos de organismos multilaterales como el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la CAF y el FMI. Según Espinoza, estos recursos serán fundamentales para apoyar la recuperación económica y fortalecer tanto la estabilidad macroeconómica como la actividad productiva.

El ministro sostuvo que Bolivia mantiene margen para acceder a nuevo financiamiento, ya que la deuda externa se ubica entre el 28% y el 29% del Producto Interno Bruto (PIB). Asimismo, destacó que el Ejecutivo ha aplicado medidas de austeridad que permitieron reducir el gasto corriente en más del 30% en la mayoría de los ministerios y generar un superávit superior a Bs 2.200 millones durante los primeros meses del año.

Espinoza afirmó que la crisis también dejó una lección sobre la interdependencia económica entre las regiones del país.

“Independientemente de nuestras diferencias, nos necesitamos”, señaló al destacar la importancia de restablecer la circulación de productos entre el oriente y el occidente boliviano para impulsar la recuperación.

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