En medio de una creciente tensión social y tras 27 días de bloqueos y protestas en distintas regiones del país, el Gobierno anunció este jueves que no ejecutará órdenes de aprehensión contra dirigentes movilizados mientras continúen las negociaciones para instalar una mesa de diálogo. La medida fue comunicada por el ministro de la Presidencia, José Luis Lupo, quien aseguró que se busca generar condiciones de confianza para avanzar hacia una salida al conflicto.

La autoridad informó que las invitaciones oficiales ya fueron enviadas a Vicente Salazar, dirigente de la Federación de Campesinos Túpac Katari, y a Mario Argollo, ejecutivo de la Central Obrera Boliviana (COB), con el objetivo de reunir a los sectores movilizados y abrir un espacio de concertación.

Según explicó Lupo, el Ejecutivo garantizará seguridad y condiciones adecuadas para que los representantes puedan participar de las conversaciones sin temor a ser detenidos, tomando en cuenta que algunos dirigentes enfrentan procesos impulsados por el Ministerio Público.

“Si queremos diálogo y el país entero quiere una solución, obviamente no ejecutaríamos ningún tipo de instrucción”, afirmó el ministro durante una entrevista televisiva, al referirse a las órdenes de aprehensión emitidas contra algunos líderes de las protestas.

El Gobierno señaló que la decisión busca evitar que las medidas judiciales se conviertan en un obstáculo para el acercamiento entre las partes. No obstante, Lupo aclaró que el pedido de renuncia del presidente Rodrigo Paz no será considerado dentro de la agenda de negociación.

“La democracia no se negocia ni se dialoga, se defiende”, sostuvo la autoridad.

El anuncio se da luego de un primer acercamiento realizado el miércoles entre representantes del Gobierno, algunos sectores movilizados y entidades mediadoras, encuentro impulsado por la Vicepresidencia para intentar frenar la escalada del conflicto.

Además, se confirmó que la Conferencia Episcopal Boliviana organizará una segunda reunión con la intención de ampliar la participación de otros actores y encaminar un acuerdo que permita reducir la tensión social.

Mientras tanto, los bloqueos continúan afectando el abastecimiento de combustibles y el transporte en varios departamentos, principalmente en La Paz, Cochabamba y Potosí, donde persisten las protestas y las filas en estaciones de servicio.

Revista Estamos Vivos

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