Entre templos llenos de historia y emoción, este viernes por la noche se dio inicio al XV Festival Internacional de Música Renacentista y Barroca Americana “Misiones de Chiquitos”, en la Capilla Los Huérfanos, en Santa Cruz.
No fue solo una inauguración. Fue un momento para recordar cómo, hace 30 años, una música que parecía olvidada volvió a escucharse y hoy emociona al mundo entero.
La ministra de Culturas, Cinthya Yañez, junto a invitados especiales, destacó ese largo camino y el esfuerzo de quienes hicieron posible este festival, especialmente la Asociación Pro Arte y Cultura (APAC). Resaltó que este evento no solo es uno de los más importantes en su tipo, sino también un orgullo para Bolivia.
Por su parte, Percy Añez, de APAC, expresó la alegría de finalmente arrancar después de meses de trabajo. Contó que este es un festival profundamente boliviano, donde participan artistas de todo el país y también del exterior.
Para él, la música es parte de la vida en Santa Cruz, una herencia que viene desde la época de las misiones. “Es una forma de vivir en comunidad, respetándonos unos a otros”, dijo, destacando además que el festival se mantiene gracias al apoyo voluntario de la gente.
Uno de los aspectos más valiosos de este evento es el rescate de más de 5 mil partituras antiguas encontradas en la región, que hoy vuelven a sonar en escenarios llenos de historia.
El festival también mueve la economía local. Durante estos días habrá más de 120 conciertos en distintos espacios, lo que atraerá visitantes y beneficiará a sectores como el turismo y la gastronomía en la Chiquitania.
Este año, el evento contará con 136 conciertos en 10 días, con la participación de 1.300 músicos de Bolivia y de otros 20 países. Además de las misiones, también se suman otros escenarios, incluso en ciudades como Tarija.
El Festival de Chiquitos no es solo música. Es memoria, identidad y un ejemplo de cómo la cultura puede unir a las personas y dar vida a toda una región.
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