El movimiento en las terminales del país estrena este 2 de enero un escenario distinto. Tras el fin de la subvención a los combustibles, el costo de viajar por carretera entra en una etapa de «ajuste controlado»: la Autoridad de Regulación y Fiscalización de Telecomunicaciones y Transportes (ATT) ha activado una banda de precios que pone límites a lo que las empresas pueden cobrarte.
Esta medida es una respuesta directa al Decreto Supremo 5503 y funcionará como una prueba de 180 días. Durante este semestre, el Gobierno medirá los costos reales de operación para definir una tarifa final, buscando un equilibrio que no ahogue al transportista pero que, sobre todo, proteja la economía de quienes necesitan moverse entre departamentos por trabajo, estudios o reencuentros familiares.
Para el viajero, esto se traduce en una tabla de rangos obligatorios según el tipo de bus. Si vas de La Paz a Cochabamba, el pasaje en bus Normal no debería pasar de los 73 Bs; si el destino es Santa Cruz por la ruta nueva, el techo máximo en bus Cama es de 308 Bs. Estos límites buscan frenar la especulación que suele dispararse en feriados o días de alta demanda, dándole al usuario la certeza de cuánto dinero necesita realmente para su viaje.
La ATT ha habilitado puntos de control y canales de denuncia en las terminales para evitar que la transición económica se convierta en un abuso. En un país que se mueve sobre ruedas, estar informado es la mejor herramienta para que el fin de la subvención no le pase una factura injusta al bolsillo de la gente.


