En medio del anuncio de la Confederación Nacional de Panificadores de Bolivia sobre fijar el precio del pan en Bs. 0,80, comerciantes de la avenida Gallardo, uno de los principales centros de venta de insumos en la ciudad, reportaron este miércoles que el precio de la harina experimentó una reducción significativa, de hasta el 50% en algunos productos.
Doña Angélica, vendedora de insumos en la zona, explicó que la harina argentina de 50 kilos bajó de 420 a 290 bolivianos, mientras que la arroba se comercializa ahora a 75 bolivianos. La harina destinada a la elaboración de pan de batalla también presentó un descenso notable, pasando de 550 a 300 bolivianos. “Las familias prefieren hacer su propio pan porque les sale más barato”, afirmó a Radio Fides, evidenciando un cambio en la dinámica de consumo frente a los precios del pan industrial.
La reducción en los costos de los insumos genera cuestionamientos sobre la decisión de los panificadores de aumentar el precio del pan. Mientras tanto, los consumidores parecen buscar alternativas más económicas, optando por la producción casera ante la expectativa de incrementos en el precio del producto final.
Este contraste entre la caída de los precios de los insumos y la intención del sector panificador de mantener o aumentar el precio del pan plantea un escenario de tensión entre comerciantes, productores y consumidores, quienes analizan el impacto de estas decisiones en la economía familiar.
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